8/09/2015

Paz

Mi abuela falleció. A a las tres de la mañana de hoy, sábado. Ahora es sábado a la noche.

Pensé que sentarme a escribir me iba a ayudar, pero no. Desde ayer que no duermo, literalmente.

Pienso en que por suerte no tomé ayer a la noche. Sólo una cerveza mientras leía, pero tranquilo. Por suerte algo en mí me dijo que no destape una segunda, que me vaya a dormir. Y así fue, me dormí alrededor de las dos de la mañana y a las tres me despertó el llamado de mi mamá llorando. Ni siquiera me quiero imaginar qué hubiese pasado si hubiese seguido tomando, cómo hubiese manejado la situación hasta las seis de la tarde cuando terminó todo el tema del velorio.

No puedo escribir. No puedo. Estoy tan cansado.

¿Habrá algo más? Hoy lloré, lloré tanto. Como hacía mucho no lloraba. Me aterrorizó la idea de que sólo sea esto. Supongo que fue por la situación. ¿A dónde quedó mi idea de racionalizar todo? Sin embargo le di un beso a mi abuela (y que se note que digo "a mi abuela" y no "al cuerpo de mi abuela") en la frente, le apoyé los labios y le susurré "que puedas descansar para siempre". Supongo que algo en mí lo creía.

Algún día contaré la historia de mi abuela, de mi mamá, de mi tía y de mi prima. Es muy interesante.

Mi prima salió a fumar un pucho y la acompañé. Lloró mucho más que todos juntos.

Mi abuela la crió desde que ella tenía cuatro años, ya que a esa edad mi tía (hija de mi abuela, hermana de mi mamá) falleció de cáncer. Mi abuela también acaba de morir de cáncer.

- Ojalá se pueda juntar allá arriba, tiene tanta gente linda que la espera.
- Seguro ya debe estar con la tía Moni.
- ¿Vos decís, Ni? ¿Decís que están juntas?
- Sí, por fin deben estar juntas.

Y juro que, en ese momento, no mentí al decirlo.

Si el Dios al que toda tu vida le rezaste realmente existe, debe estar de fiesta por haberse llevado al alma más linda que jamás conocí.

Que en paz descanses, abue. Saludos a la tía, al abuelo Nito y al abuelo Juan.

Algún día, ojalá, todos nos volvamos a encontrar.


1 comentario:

Alma vacía dijo...

Ojalá...
Vaya un abrazo mullido, desde el otro lado del río.